
- La MINURSO, además de no haber cumplido su cometido de que el pueblo saharaui ejerciese el derecho a la autodeterminación, pasará a la historia por ser la única misión de paz de la ONU que no tenía entre sus funciones la protección y vigilancia de los Derechos Humanos.
Alfonso Lafarga.-
Se materializa el desmantelamiento de la MINURSO, la misión de Naciones Unidas creada para observar el alto el fuego entre el Frente Polisario y Marruecos y organizar el referéndum para que el pueblo saharaui decidiera su futuro en la última colonia de África.
Han sido 35 años en los que Marruecos ha conseguido, con la principal ayuda de EE.UU. y Francia, que la MINURSO no haya cumplido el cometido para el que fue creada y quede para la historia que es la la única misión de paz de la ONU que no tenía entre sus competencias la protección y vigilancia de los Derechos Humanos.
Y ello a pesar de que organizaciones como Amnistía Internacional y Human Rights Watch lo exigieron reiteradamente, denunciando que la falta de supervisión amparaba la impunidad ante restricciones de expresión, detenciones arbitrarias y persecución a activistas saharauis.
En mismo sentido se expresó Argelia, que denunció que la comunidad internacional criticaba la vulneración de los DD.HH. en otros conflictos mientras que la MINURSO no hacía nada. El Frente Polisario, el Movimiento de Liberación Nacional Saharaui, por su parte, reclamó la necesidad de que los DD.HH. eran indispensables para proteger a la población saharaui en los territorios ocupados. En varias ocasiones estudiantes y trabajadores saharauis se dirigieron a las sedes de la MINURSO en El Aaiún y Smara a pedir protección, pero fue en vano.
El gobierno marroquí rechazaba por sistema cualquier petición de ampliación del mandato de la MINURSO para vigilar el respeto a los Derechos Humanos, asegurando que lo hacían sus propias instituciones nacionales, a pesar de las continuas denuncias documentadas por organizaciones como Amnistía Internacional, Human Rights Watch, el Centro Robert F. Kennedy, la Red Euromediterránea de Derechos Humanos, el Observatorio para la Protección de los DDHH -programa conjunto de la Organización Mundial Contra la Tortura (OMCT) y de la Federación Internacional de Derechos Humanos (FIDH)-, la Asociación Pro Derechos Humanos de España, la Liga Española Pro Derechos Humanos y Reporteros Sin Fronteras.
¿Y España? Como ha reflejado la Plataforma No te olvides del Sáhara occidental, 51 años después, sigue mirando a otro lado: “Han pasado 51 años desde que España abandonó el Sáhara Occidental sin completar su descolonización. Desde entonces se han sucedido gobiernos, compromisos internacionales y declaraciones de buenas intenciones, pero el pueblo saharaui sigue sin ejercer su derecho a decidir libremente su futuro”.
Las traiciones de España

La traición del acuerdo tripartito de Madrid que repartió el Sáhara entre Marruecos y Mauritania estuvo completada con la del príncipe Juan Carlos, que el 2 de noviembre de 1975, dos días después de asumir la jefatura de Estado en funciones por la enfermedad del general Franco, con la “marcha verde” en puertas, se presentó en El Aaiún para respaldar a los militares y garantizar los legítimos derechos de los saharauis: con uniforme militar, el príncipe saludó a los mandos militares, a las principales personalidades saharauis y pasó revista a las tropas.
En el Casino Militar y ante el ministro del Ejército, el jefe del Estado Mayor, el capitán general de Canarias y el gobernador militar del Sáhara, les trasladó “la seguridad” de que se haría cuanto fuese necesario para que el Ejército conservase “intacto su prestigio y su honor”. Dijo que España iba a cumplir sus compromisos: “Debemos proteger también los legítimos derechos de la población civil saharaui, ya que nuestra misión en el mundo y nuestra historia nos lo exigen”. Y se volvió a Madrid.
Le seguió Felipe González, que siendo secretario general del PSOE se comprometió con la Historia en los campamentos de refugiados de Tinduf (Argelia) a estar con el pueblo saharaui “hasta la victoria final”, pasando después a ser un valedor de Marruecos, especialmente en Latinoamérica. Y más recientemente la del presidente Pedro Sánchez, el que plantea que la solución marroquí es la más seria, creíble y realista y ahora sus actuaciones están son en linea con el reino alaui, en las que le acompañan el ministro de Asuntos Exteriores, José Manuel Albares, y el ministro del Interior, Fernando Grande-Marlaska, como lo han hecho en Ceuta.
El Gobierno de Sánchez exhibe, como se ha reflejado en repetidas ocasiones en Contramutis, que los DD.HH. son “inherentes a todas las personas sin distinción de raza, sexo, nacionalidad, origen étnico, lengua, religión o cualquier otra condición” e “incluyen el derecho a la vida y a la libertad; a no estar sometido a esclavitud ni a torturas; a la libertad de opinión y de expresión; y a la educación y al trabajo, entre otros muchos”. Y a esto añade que “España es un país profundamente comprometido con los Derechos Humanos, cuya protección y promoción constituyen un eje fundamental de la política exterior española”.
“Cincuenta y un años después, seguir mirando hacia otro lado también sería una decisión política. España no puede deshacer lo que ocurrió en 1975. Pero sí puede dejar de mirar hacia otro lado en 2026. El olvido no es una solución y el paso del tiempo no convierte una descolonización pendiente en un problema resuelto”, indica NOTEOLVIDES.
A esto agrega: “Las elecciones generales del 29 de noviembre abren ahora una oportunidad para exigir claridad. El próximo Gobierno español, sea cual sea su composición, tendrá que decidir si mantiene la posición adoptada en 2022, qué relación establece con el Frente POLISARIO, y qué iniciativas está dispuesto a promover ante Naciones Unidas. También los partidos que aspiran a gobernar deberían explicar sus compromisos, más allá de criticar o defender las decisiones de Pedro Sánchez. Porque el problema no es únicamente lo que España hizo en 1975, sino lo que decida hacer después de estas elecciones”.
“La no renovación de la MINURSO es un duro golpe, pero peor hubiera sido convalidar una farsa que traicionaba nuestro derecho a decidir», afirmó la activista saharaui de DD.HH. Aminetu Haidar durante la presentación del documental que lleva su nombre en las Jornadas Sáhara Libre celebradas el 3 y 4 de noviembre en el Parlamento Europeo, según recogió Público en una información que tituló “El fin de la misión de la ONU amenaza con más represión a los saharauis pero no pone en duda el derecho a su autodeterminación”. Para El Independiente “El fin de la Minurso es la oportunidad de Marruecos para escalar el conflicto en el Sáhara”.
Mientras, en el Sáhara Occidental ocupado, el que España abandonó sin cumplir la disposición de la ONU de descolonizar y entregó a Marruecos, se siguen cometiendo a diario violaciones de los Derechos Humanos como relatan los resúmenes, aproximados, que cada mes hace Contramutis, en este caso el correspondiente a octubre de 2026 con datos de ONG internacionales y saharauis, y de medios de comunicación saharauis y españoles.














