Los mecanismos del “turismo de ocupación” en la ciudad de Dajla

  • Un informe presentado en Madrid analiza cómo el turismo, las infraestructuras, la explotación de recursos y las inversiones contribuyen a integrar económicamente el Sáhara Occidental ocupado en Marruecos. Su principal advertencia va más allá de los vuelos o los hoteles: construir una realidad económica que condicione el futuro político del territorio.

Plataforma No te Olvides del Sáhara Occidental.-

La ocupación de un territorio no se mantiene únicamente mediante la presencia militar. También puede consolidarse a través de puertos, carreteras, explotaciones agrícolas, instalaciones energéticas y proyectos turísticos que transforman su economía y establecen relaciones comerciales difíciles de revertir. Esta es una de las cuestiones centrales que plantea el informe «Turismo de ocupación. Dajla, del campamento militar a la perla del desierto», presentado el lunes 26 de octubre en Madrid y cuyas conclusiones sobre la explotación de recursos naturales y las infraestructuras han sido ampliadas este martes por Sahara Press Service (SPS).

El estudio sitúa a Dajla como ejemplo de una transformación económica impulsada por Marruecos en un territorio cuyo proceso de descolonización continúa pendiente. Pero el fenómeno no se limita al turismo. Según la información difundida sobre el informe, la explotación de los fosfatos de Bucraa, las pesquerías de las aguas saharauis, la agricultura intensiva de exportación y los grandes proyectos de energía renovable forman parte de una estrategia de aprovechamiento económico que vincula cada vez más el territorio ocupado a los mercados y redes comerciales marroquíes.

La agricultura de los alrededores de Dajla constituye uno de los ejemplos señalados. Las explotaciones destinadas a la exportación utilizan recursos hídricos subterráneos en un entorno desértico donde el agua constituye un bien especialmente limitado. El análisis también cuestiona el reparto de los beneficios económicos y las oportunidades laborales entre la población saharaui y los trabajadores llegados de Marruecos. De este modo, el desarrollo de nuevas actividades productivas plantea preguntas sobre quién controla los recursos, quién obtiene sus beneficios y quién soporta sus consecuencias ambientales y sociales.

Otra pieza fundamental es la infraestructura. El futuro puerto de Dajla Atlántico, las conexiones por carretera, los aeropuertos y las instalaciones energéticas no solo facilitan el transporte de mercancías y personas. También pueden modificar las relaciones económicas del territorio, atraer nuevas inversiones y reforzar su incorporación a circuitos comerciales internacionales. El informe advierte de que estas transformaciones generan una realidad material que podría utilizarse para dificultar cualquier solución política que altere el control actual del Sáhara Occidental.

La cuestión de fondo es jurídica y política. El Sáhara Occidental continúa siendo un territorio pendiente de descolonización y su estatuto internacional no cambia porque aumenten las inversiones o se construyan nuevas infraestructuras. La jurisprudencia del Tribunal de Justicia de la Unión Europea ha reiterado que el territorio posee una condición separada y distinta de Marruecos. Desde esa perspectiva, la investigación plantea una pregunta que va mucho más allá del turismo: ¿puede presentarse como desarrollo económico una transformación del territorio que no cuenta con el consentimiento de su pueblo y que contribuye a consolidar la ocupación?

La presentación del informe coincide, además, con la semana en la que el Consejo de Seguridad negocia una nueva resolución sobre el Sáhara Occidental. Mientras en Nueva York se discuten fórmulas políticas para su futuro, el estudio dirige la atención hacia lo que ya está cambiando sobre el terreno. Su principal aportación es recordar que la descolonización no se decide exclusivamente en las mesas diplomáticas: también está relacionada con el control de los recursos, la propiedad de la tierra, las infraestructuras y las actividades económicas que condicionarán el futuro del pueblo