
- Las fuerzas de seguridad marroquís dispersaron en Rabat a familiares de los presos saharauis que exigían conocer su estado de salud y paradero, e impidieron entrar en Marruecos a Claude Mangin, esposa del recluso Naama Asfari.
Alfonso Larga.-
La concentración que desde hace cinco años y medio se realiza los lunes ante el Ministerio de Asuntos Exteriores en Madrid pìde una vez más, al presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, y al ministro José Manuel Albares que actúen ante las autoridades marroquís por los presos políticos saharauis, cinco de los cuales, llevan ya veinte días en huelga de hambre y se encuentran en situación crítica.
Reclaman la intervención de España por ser la potencia administradora del Sáhara Occidental, territorio que no descolonizó y entregó a Marruecos. que lo ocupa desde finales de 1975, pero el Gobierno se mantiene en silencio.
Precisamente hoy, en Rabat familiares de los presos políticos saharauis, junto con activistas de Derechos Humanos y estudiantes, se concentraron frente a la Delegación General de Administración Penitenciaria y Reinserción para exigir información sobre el paradero y la situación de los reclusos en huelga de hambre y que se permita a sus familias visitarlos y conocer directamente su estado.
Las fuerzas de seguridad marroquís intervinieron y dispersaron por la fuerza a los manifestantes, con empujones y agresiones, según testimonios de los participantes. Varios activistas y estudiantes fueron detenidos, informa Equipe Media (EM), la agencia de prensa saharaui que trabaja en la clandestinidad en los territorios del Sáhara Occidental bajo ocupación marroquí-.
Entre los detenidos se encuentran: Salah Essabar, Ibrahim Bbeit, Abdelmoula El Hafidi, Hassan Adouihi, Khaled Afrioua, posteriormente puesto en libertad, Aziz El Ouahedi y Abdelkrim Mbirkat, además de un grupo de estudiantes cuyos nombres aún no han podido ser confirmados.
Las familias también denunciaron que algunas de ellas fueron obligadas a abandonar el lugar y subir a taxis para regresar a sus lugares de alojamiento, a pesar de haber llegado desde el Sáhara Occidental tras recorrer largas distancias con el objetivo de visitar a sus hijos y familiares encarcelados.
EM añade que entre estos casos se encuentra la familia del preso saharaui El Houssein Zaoui, condenado a 25 años de prisión. Sus hijas se desplazaron para visitarlo, pero se les impidió hacerlo y, según su testimonio, se les comunicó que era su propio padre quien no quería recibir la visita. La familia afirma que esta explicación aumenta su preocupación, especialmente porque se encuentra en huelga de hambre y no han podido comunicarse directamente con él para conocer su estado de salud.
Marruecos impide la entrada de la esposa del preso Naama Asfari
Estos acontecimientos coinciden también con la prohibición de entrada a Marruecos de Claude Mangin, esposa del preso saharaui Naama Asfari, que pretendía visitar a su marido. Mientras tanto, el alcalde de Ivry-sur-Seine y una concejala del mismo municipio que viajaban con ella sí pudieron entrar en territorio marroquí. Mangin afirma que se le impide visitar a su marido desde 2019. La situación se produce además tras su reciente traslado de la prisión de Kenitra y en un contexto de preocupación por su estado después de una huelga de hambre que, en una de sus etapas, superó los cuarenta días.
La Liga de Protección de los Presos Saharauis denunció represalias sistemáticas contra los presos en huelga, a los que no se permite visitar y de los que se desconoce su paradero y estado de salud. Afirma que con la prohibición de visitas se viola la Convención contra la Tortura y el Pacto de Derechos Civiles y Políticos.
En la concentración en la Plaza de la Provincia de Madrid, que convoca el Movimiento por los Presos Políticos Saharauis (MPPS), se ha llamado la atención sobre los reclusos del grupo de Gdeim Izik que mantienen la huelga de hambre que nueve de ellos iniciaron el 23 de septiembre para denunciar las condiciones inhumanas de encarcelamiento y que cuatro tuvieron que abandonar por el precario estado de salud que padecen desde hace años por falta de asistencia médica, según han denunciado asociaciones saharauis de familiares y apoyo a los presos.
En la concentración, el exeurodiputado de Izquierda Unida Willy Meyer, que asistió como observador al juicio contra los presos de Gdeim Izik, que califica de “juicio-farsa con pruebas falsas” y que afirma fue “una ignominia”, dijo a Contramutis que desde entonces la situación de los presos saharauis es “insostenible e inhumana”.
Para Meyer el acto de los lunes ante Exteriores “es un síntoma de que una parte importantísima del pueblo español está siempre con el pueblo saharauiy esta concentración es la expresión”.
Por su parte, el representante del Frente POLISARIO en España, Abdulah Arabi, agradeció al movimiento solidario su perseverancia en el apoyo a los presos políticos saharauis, con lo que esto supone para las familias, a lo que se sumó el analista saharaui Taleb Alisalem, quien puso de relieve a través de Contramutis que se es un gesto honorable que traspasa la solidaridad para marcar un puente de hermandad con el pueblo saharaui y que los presos y sus familias no caigan en el olvido.














