
- La ley que da la nacionalidad española a los saharauis nacidos bajo administración española y a sus descendientes directos sale adelante.
Contramutis.-
El Congreso de los Diputados aprueba hoy la ley que da la nacionalidad española por carta de naturaleza a los saharauis nacidos en la excolonia española antes del 29 de septiembre de 1977 y a sus descendientes directos.
El debate de la iniciativa de Sumar, en plena tensión con Marruecos por la crisis migratoria de Ceuta, ha dejadol una coincidencia poco habitual entre buena parte de los grupos parlamentarios: España tiene una responsabilidad histórica con el pueblo saharaui y la concesión de la nacionalidad pretende reparar, al menos parcialmente, una injusticia que se arrastra desde la salida española del Sáhara Occidental, informa la plataforma No te Olvides del Sáhara Occidental.
Las diferencias han aparecido en la fórmula jurídica, en el alcance de esa reparación y, sobre todo, en la política que España mantiene hacia el territorio pendiente de descolonización.

En el debate ha habido una presencia saharaui poco habitual en el Congreso. Decenas de saharauis lo han seguido desde la tribuna del hemiciclo y desde la sala Ernest Lluch, a la espera de la votación prevista esta. Al terminar, varios de ellos se han fotografiado en el salón de Pasos Perdidos junto a la presidenta del Congreso, Francina Armengol, y representantes de los grupos que respaldan la iniciativa.
La plataforma señala que una de las intervenciones con mayor carga simbólica ha sido la de Tesh Sidi, diputada de Sumar y saharaui. Sidi ha presentado la futura ley como un «logro colectivo» y ha recurrido a la película La Terminal, protagonizada por Tom Hanks, para describir la situación de un pueblo atrapado durante décadas en un limbo jurídico: los saharauis llevan «50 años en esa terminal», ha dicho. Después ha resumido el sentido de la norma en una frase: «Con la aprobación de esta norma le devolvemos el DNI español a aquellos saharauis que algún día lo tuvieron y este Estado se lo quitó».
Antes, Enrique Santiago ha defendido que la norma sirve para reparar al pueblo saharaui y enviar al mismo tiempo un mensaje de defensa de la legalidad internacional. Sumar, impulsor de la proposición, ha pedido que la Cámara vaya más allá de la mayoría suficiente para aprobarla y alcance la unanimidad.
El Partido Popular ha confirmado durante el debate que su discrepancia no está en que los saharauis puedan acceder a la nacionalidad española, sino en el mecanismo elegido. Pedro Muñoz Abrines ha defendido la vía de los dos años de residencia legal frente a la carta de naturaleza prevista en el texto y ha insistido en sus dudas sobre las garantías del procedimiento. Las enmiendas que el PP había mantenido vivas han sido rechazadas. Muñoz Abrines ha aprovechado su intervención para cuestionar duramente el giro del Gobierno de Pedro Sánchez sobre el Sáhara Occidental en 2022 y preguntar al PSOE por su relación con Marruecos.
Las críticas al Gobierno han atravesado buena parte del debate incluso entre los grupos que apoyan la proposición. Mikel Legarda, del PNV, ha hablado del «abandono de responsabilidades de España» y ha recordado el «giro unilateral, copernicano y por sorpresa» de Pedro Sánchez sobre el derecho de autodeterminación saharaui. Jon Iñarritu, de EH Bildu, ha insistido en que aprobar esta medida no exime a España de adoptar otras decisiones para corregir una situación de la que no puede presentarse como un simple observador: «Es el responsable de la situación de este pueblo».
También Junts ha defendido que el pueblo saharaui «merece justicia y reparación». Josep Pagès ha dirigido buena parte de sus críticas hacia el PSOE, al que ha reprochado haberse desentendido del Sáhara Occidental y haber protagonizado en 2022 un «giro inexplicable». Su intervención ha incluido una pregunta directa: «¿Qué juego se traen entre manos ustedes y Marruecos? ¿Qué nos esconden?». Por ERC, Francesc-Marc Álvaro ha definido la ley como «un acto de justicia, insuficiente pero necesario» y ha recordado que los saharauis quieren ser «un pueblo libre más».
La misma idea —reparar no significa sustituir la autodeterminación— ha aparecido reiteradamente durante la mañana. Martina Velarde, de Podemos, ha advertido de que la nacionalidad española no puede convertirse en una moneda de cambio diplomática y ha rechazado que la responsabilidad histórica española desaparezca por la relación que el Gobierno quiera mantener con Marruecos. Àgueda Micó, de Compromís, ha reclamado «que el miedo a Marruecos no siga diciendo cuánto vale la dignidad de un pueblo», mientras Néstor Rego, del BNG, ha pedido que España vuelva a apoyar un proceso de descolonización que incluya el reconocimiento de la República Saharaui.
Vox será la excepción al amplio respaldo parlamentario. Ignacio Hoces ha anunciado el voto contrario de su grupo pese a reconocer la existencia de una injusticia histórica. Vox rechaza que la nacionalidad se utilice como reparación del pasado, cuestiona que pueda concederse sin residencia previa y reclama mayores garantías documentales.
El PSOE, que se opuso en febrero de 2025 a la toma en consideración de la proposición y posteriormente cambió su posición, ha defendido hoy abiertamente el sí. Artemi Rallo ha calificado la votación como «un acto de soberanía del Parlamento» que se produce «sin servidumbres ni complejos» y ha proclamado que «hoy es un día histórico». También ha felicitado expresamente a Tesh Sidi y ha reivindicado el papel histórico de cargos, militantes y familias socialistas vinculados a la solidaridad con el pueblo saharaui.
Las enmiendas del PP mantenía han sido rechazadas durante la sesión de la mañana, por lo que la Cámara deberá pronunciarse esta tarde sobre el texto que, si obtiene el respaldo previsto, continuará su tramitación en el Senado.














