La persecución de Marruecos llevó al activista saharaui Daha Mohamed a subir a una patera en la que testigos aseguran que fue asesinado

  • El joven llevaba décadas sufriendo el acoso del régimen marroquí. En mayo se subió a una patera rumbo a Canarias, de donde varios testigos aseguran que fue lanzado por la borda por ser saharaui. 
  • El juez archivó el caso aunque la familia ha recurrido para que siga adelante la investigación.
  • «Somos una familia que llevamos toda la vida siendo perseguida», asevera El Oilai, su hermano.

Emilia G. Morales, en Público

Alrededor del pasado 7 de mayo, 63 personas salieron en una embarcación de Cabo Bojador, en el Sáhara Occidental ocupado, rumbo a Islas Canarias. Al día siguiente, solo 62 arribaron a las playas de Las Palmas de Gran Canarias. El integrante desaparecido era Daha Mohamed El Houcini, un activista saharaui de 35 años, natural de El Aaiún, capital del Sáhara Occidental ocupado por Marruecos. Su hermano, El Oilai El Houcini, lo esperaba en Las Palmas. Dos días después de que la embarcación tocara tierra, recibió un audio de uno de los integrantes de la patera en la que viajaba Daha Mohamed, en el que se le informaba de que durante la travesía se había producido una pelea en la que su hermano había sido lanzado al mar.

El martes 12 de mayo, El Oilai acudió a la Jefatura Superior de Policía de Canarias, en Las Palmas de Gran Canaria, para denunciar estos hechos. El 14 de mayo, presentó una denuncia a la Sección de Instrucción del Tribunal de Instancia de Las Palmas de Gran Canarias. El 19 de mayo, cinco días después de que llegara la denuncia al juzgado, el magistrado Florencio Luis Barrera Espinel dictó un auto en el que la admitía a trámite y al mismo tiempo acordaba el archivo del caso. Tal y como recogió El Independiente, la familia de Daha Mohamed no daba crédito.

Según explica El Oilai a este periódico, todos los ocupantes de la embarcación habían sido llevados a centros de detención para migrantes de la isla, por lo que habría sido sencillo tomarles declaración. Sin embargo, el juez Barrera Espinel no ordenó ninguna diligencia para investigar el posible asesinato. La familia del desaparecido ha recurrido esta decisión y ha pedido al juez que explique las razones por las que se ha decantado por cerrar el caso. De momento, no han recibido ninguna información sobre el caso.

Mientras se resuelve este recurso, la Policía Nacional ha continuado avanzando en la investigación. El 8 de junio, el Grupo 2 de la Unidad Contra las Redes de Inmigración Ilegal y Falsedades Documentales de la Policía Nacional informa a El Oilai de que de que 13 de los integrantes de la patera habían señalado a otros dos como responsables del fallecimiento de su hermano. El 17 de junio, la Policía Nacional emitió una nota de prensa en la que informaba de que los agentes de la Brigada Provincial de Extranjería y Fronteras de Las Palmas habían detenido a dos personas «presuntamente responsables del fallecimiento de un migrante». Uno de ellos fue arrestado acusado de favorecer la inmigración irregular y de homicidio, mientras que el segundo fue detenido como presunto autor de un delito de homicidio. Ambos fueron puestos a disposición de la autoridad judicial competente, «que continuó con las actuaciones correspondientes».

Este periódico ha contactado con la Fiscalía para conocer si se ha personado en esta investigación, sin haber obtenido respuesta en momento de publicación del presente artículo. Por otro lado, la Policía Nacional tampoco ha aclarado si han llevado a cabo alguna actuación o diligencia en relación con este caso tras el 29 de junio.

Para El Oilai, la agresión contra su hermano está necesariamente relacionada con su militancia política. Como activista saharaui, Daha Mohamed estaba en el centro de la diana del régimen marroquí por su oposición a la ocupación ilegal del Sáhara Occidental que Rabat ejerce desde 1976.

De este modo, la fatalidad no llegó a la vida de Daha Mohamed por sorpresa. Más bien, describe El Oilai, esta fue el resultado de la larga persecución a la que fue sometido por el régimen colonial de Marruecos. Antes de desaparecer en alta mar, Daha Mohamed había sido acosado, arrestado e incluso abandonado en el desierto a su suerte. Todo ello, únicamente por exigir aquello que la ONU puso sobre la mesa hace ya décadas: que el pueblo saharaui tiene derecho a la autodeterminación.

Una vida de violencias

Daha Mohamed El Houcini procede de una estirpe de activistas saharauis tan respetados por sus iguales como reprimidos por el régimen alauita. Su abuelo, Deida Ould El Yazid, era conocido popularmente en El Aaiún como «el abuelo de la resistencia pacífica». Durante la administración española del Sáhara, mucho antes de que las circunstancias históricas lo transformaran en activista, Deida Ould se desempeñó como soldado del Ejército español, por lo que llegó a cobrar una pensión del Estado peninsular, según confirma El Oilai a este periódico.

Con la ocupación marroquí, el exmilitar español fue parte activa de la lucha por la causa saharaui. Apoyó las movilizaciones de El Aiún de 1999, las de 2004 y formó parte del campamento saharaui de Gdeim Izik en 2011En todos los casos, las protestas civiles fueron duramente reprimidas por la Policía marroquí, dejando tras de sí centenares de detenidos, desaparecidos, heridos y muertos. De forma habitual, Deida Ould fue uno de los golpeados y arrestados. Durante las protestas de 2011 también fue reprimido su nieto Daha Mohamed. «Somos una familia que llevamos toda la vida siendo perseguida», asevera El Oilai al repasar su linaje familiar.

Según su relato, la detención de Daha Mohamed aquel 2011, cuando todavía era menor de edad, marcó el rumbo de la vida de su hermano. «Fue torturado, lo dejaron tres días en una celda solo y salió con muchas marcas de golpes en la cabeza», explica a Público. A los ocho meses, Daha Mohamed salió de prisión. «Tuvo suerte porque era menor de edad», evidencia El Oilai, quien apunta que la cosa fue más complicada para su primo, Naama Asfari.

Este activista fue condenado a 30 años de prisión acusado de delitos relacionados con organización criminal, violencia contra las fuerzas de seguridad marroquíes y complicidad en homicidio, en un juicio sin garantías procesales, tal y como concluyó el Grupo de Trabajo de la ONU sobre la Detención Arbitraria. En el momento de la publicación de este artículo, Asfari lleva 49 días en huelga de hambre en protesta por el incumplimiento de Marruecos a la petición de la ONU de excarcelar a los condenados de Gdeim Izik.

Marcado por su participación en este levantamiento pacífico, el régimen marroquí comenzó a acosar a Daha Mohamed. «No le permitían estudiar ni trabajar, quería salir del Sáhara porque allí no tenía derecho a nada», recuerda su hermano. Junto a su amigo, el también activista Braika Bahi, Daha Mohamed inició una huelga de hambre en la frontera con Mauritania en abril de 2014. De acuerdo al relato de El Oilai, pocos días después fueron arrestados por la Policía marroquí y abandonados en mitad del desierto. Ambos, explica, salvaron la vida gracias a que «unos saharauis nómadas» los encontraron en el camino días después. De vuelta a El Aaiún, la vida de Daha Mohamed fue un continuo de trabas burocráticas, detenciones y amenazas que terminaron por dejarle como única salida el mar. Abandonar el país en avión no era una opción: «Hay que pedir un visado y a los saharauis siempre nos lo deniegan».

A pesar de las adversidades, Daha Mohamed encontró la forma de sobrevivir. Se casó, tuvo un hijo -que actualmente tiene cuatro años- y logró trabajar de tanto en tanto como transportista. A finales de abril de este año, la Policía le confiscó su furgoneta, acabando con el principal sustento económico de la familia. «Le decían que se la iban a devolver al día siguiente, pero nunca lo hacían», relata El Oilai. Pocos días después, desesperado, Daha Mohamed viajó hasta Cabo Bojador y habló por teléfono con su hermano por última vez: «Intenté convencerle de que no se subiera a ese barco, pero no escuchó».