La valiosa lucha de las cantantes saharauis

Darío Lamas.-

La importancia de la mujer en la defensa de la causa saharaui tiene cada día mayor reconocimiento. En esa valoración desempeñan un papel fundamental las cantantes que a lo largo de los últimos años han llevado por el mundo mensajes reivindicativos reclamando el derecho de autodeterminación para su pueblo. Su música merece valoraciones muy destacadas entre los especialistas que han analizado la singularidad de las intérpretes que han centrado su carrera en respaldar el Haul como estilo musical y han divulgado por muchos países las razones para conseguir un Sáhara libre.

Haul significa “el arte de la palabra”, es una tradición oral y no hay pruebas para datar su antigüedad. Los instrumentos para acompañar esta música de carácter especialmente reivindicativa desde la Marcha Verde de 1975 son el tebal (tambor), el tidinit (costruido con madera de acacia y cuatro cuerdas de nailon) y e ardin (fabricado con calabazas y doce cuerdas de nailon) empleado habitualmente por mujeres. Precisamente en el terreno de los instrumentos musicales aparece una singularidad destacada la mujer saharaui puede tocar el ardin y el tebal algo que no suele ocurrir en otros países saharianos y subsaharianos ya que el tebal y los instrumentos de percusión se consideran símbolos masculinos. En los últimos años las intérpretes han incorporado en conciertos y grabaciones discográficas guitarras eléctricas, bajos, baterías, dotando a sus canciones de una musicalidad más amplia.

Mariem Hassan fue la más destacada embajadora de este despliegue musical. Nacida en 1958 en Smara (Sáhara Occidental) y fallecida en 2015 en los campamentos de refugiados de Tinduf, víctima de un cáncer que minaba su salud desde varios años atrás. Se había refugiado allí huyendo junto a sus familiares de la marcha verde marroquí. Allí se hizo enfermera y allí tuvo a sus cinco hijos. Sus primeros pasos como cantante fueron en pequeñas celebraciones para posteriormente incorporarse al grupo El Uali con el que actuó en varios países en conciertos reivindicativos. En 1982 participó en el legendario disco Polisario Vencerá, editado por Guimbarda y que posteriormente ha reeditado en CD la compañía Nubenegra, una discográfica pilotada por Manuel Domínguez que se convirtió en la plataforma de su lanzamiento internacional. Mariem se instaló en Barcelona en el 2002 para poder desplazarse con facilidad a los festivales y a   los países europeos    

 donde solicitaban sus actuaciones. En directo sorprendía a sus seguidores porque su rostro siempre desprendía alegría y en su vestuario predominaban los colores vivos, decía que así trataba de mostrar la fuerza saharaui. Sus temas iban acompañados por guitarras eléctricas, saxos, flautas, baterías y las percusiones características de los saharauis. La influencia del blues africano y del jazz aparece resaltada por unos instrumentistas de alto nivel.

Su vinculación con Nubenegra ha dejado una serie de grabaciones de máximo interés. Entre ellas destaca Deseos, su primer disco como solista, al que siguieron Arde el Aaiún donde destaca el tema Ana saharaui (Soy saharaui), una reivindicación de su identidad y el deseo de vivir en su tierra liberada. La canción con un ritmo lento, próximo a una balada, transmite ese anhelo con dulzura. Otro álbum importante es Shouka (La espina), del año 2010, donde el tema principal es el que da título al disco. En esa canción Mariem recrimina durante doce minutos a Felipe González, reproduciendo sus palabras, el incumplimiento de las promesas de apoyo que hizo el 14 de noviembre de 1976 en los campamentos de refugiados. Poco antes de su fallecimiento grabó Baila Sáhara Baila con la percusionista Vadiya Mint El Hanevi. Por último, Nubenegra sacó en 2017 Mariem Hassan La voz indómita, un recopilatorio de grabaciones inéditas registradas con músicos de diversos países en el que predominan temas de amor junto a canciones reivindicativas.

En la actualidad la cantante saharaui más solicitada por los promotores de conciertos en diferentes países es Aziza Brahim. Nacida en los campamentos de refugiados de Tinduf en 1976, a donde huyó su madre a finales de 1975, no llegó a conocer a su padre que se quedó en El Aaiun. A los 11 años fue a estudiar a Cuba con una beca. Empujada por su firme vocación musical regresó a los campos de Tinduf en 1995. En el 2000 se instala en España, primero en León y luego en Barcelona, desde donde realiza varias giras con el grupo Leyoad, una formación con la que precisamente Mariem Hassan hizo sus primeras grabaciones.

Es una artista polifacética, además de componer sus propias canciones ha realizado la banda sonora del film Wilaya, donde también intervenía como actriz.  Su primer trabajo es el EP Mi canto, en él se aprecia su querencia por mezclar la música saharaui con ritmos de países africanos como Mali o Senegal. Tiene editados seis LP entre los que destacan Mawja (ola), elegido mejor disco de 2024 europeo de World Music por un jurado de 45 periodistas radiofónicos. También consiguió puestos destacados en las listas europeas de Músicas del Mundo con el álbum Soutak, un disco con letras reivindicativas envueltas en vistosos arreglos donde destaca junto a la magnífica voz de Aziza la guitarra del maliense Kalilou Sangare.

Aziza Brahim tuvo una actuación destacada en un concierto que se celebró el pasado 28 de febrero en el palacio Euskalduna de Bilbao para conmemorar el 50 aniversario de la proclamación de la República Árabe Saharaui Democrática (RASD). El Saharari Kantari 2026, que reunió también a varios grupos y cantantes de Euskadi, fue un vigoroso aval al pueblo saharaui.

Suilma Aali hizo vibrar al público del evento bilbaíno. Acudió allí después de haber actuado dos días antes en el Círculo de Bellas Artes de Madrid en la celebración convocada por el Frente Polisario para conmemorar histórico cumpleaños de la RASD. Suilma es un claro ejemplo de mestizaje. De madre gallega y padre saharaui es una apasionada defensora de los derechos del pueblo saharaui a través de una singular música que incluye sonidos latinos, ritmos afroárabes y soul. Como buena cantautora se acompaña habitualmente con su inseparable guitarra. Su trayectoria discográfica comenzó en 2012 con Aali, un álbum al que siguieron otras producciones como Flor Amarilla, El final y No quedan lágrimas. Ha anunciado que su próximo trabajo llevará por título Sáhara. Siempre dispuesta para defender y divulgar el patrimonio histórico de sus ancestros, coprotagonizó con el poeta Bahia Awad el documental La duna de Chinguetti (2025) que plantea a través de una singular aventura las vinculaciones del pueblo saharaui con el desierto de Mauritania.

La infatigable Suilma estará presente hoy, 7 de marzo, a partir de las 18.30 en el Centro Comunitario Casino de la Reina (Calle Casino 3, Madrid) para participar en una jornada cultural protagonizada por mujeres saharauis.