La policía marroquí impide a Aminetu Haidar salir del Sáhara Occidental

  • La activista saharaui de Derechos Humnaos iba a viajar a Madrid para una cita médica programada para los próximos días.

Alfonso Lafarga.-

Marruecos ha impedido este miércoles la salida de los territorios ocupados del Sáhara Occidental a la histórica activista Aminetu Haidar, la apodada ‘Ghandi saharaui’ que a finales de 2009 sobrevivió a 31 días de huelga de hambre que pusieron en jaque al entonces gobierno socialista de José Luis Rodríguez Zapatero y doblegaron al régimen alauí, informa Francisco Carrión, en El Independiente.

Fuentes cercanas a la activista de Derechos Humanos han confirmado a El Independiente que las autoridades marroquíes han impedido a Haidar subir al avión de Ryanair que cubre la ruta entre el aeropuerto de la ocupada Dajla hasta Madrid. «Cuando ha llegado al aeropuerto, la han identificado, ha pasado el resto de pasajeros y a ella y su hija la hicieron esperar media hora, hasta que llegó una agente de policía del aeropuerto», han explicado a este diario. La funcionaria le ha intentado efectuar un chequeo en una habitación aislada. Haidar se ha negado alegando que “era la única mujer del avión a la que se la sometía a un control exhaustivo” y que había pasado el control sin ningún objeto. Las autoridades del aeropuerto han rechazado que pudiera embarcar en un vuelo de Ryanair marcado por la polémica desde que hace un año comenzara sus operaciones.

Fuentes relacionadas con Haidar han informado a Contramutis que un policía del control del aeropuerto obligó a la activista saharaui, después de haber pasado ya las maletas por el aro de seguridad, a esperar media hora a una policía para realizar el chequeo, ante lo que Aminetu preguntó cual era el motivo para que no se hiciese el registro a las demás mujeres, a lo que la funcionaria contestó que ella podía decidir a quién y que eso es lo que había .Las mismas fuentes han agregado que el trato de la policía con Aminetu Haidar ha sido vejatorio.

La activista saharaui iba a viajar a Madrid para una cita médica y al no poder salir de Dajla seha desplazado a casa del familiar al que había ido a visitar.. Su intención es viajar a El Aaiún, capital del Sáhara Occidental ocupado y desde allí ir a Las Palmas de Gran Canaria.

Las fuentes consultadas por Contramutis consideran que la actuación de la policía de ocupación marroquí ha sido intencionada.

El relato de Carrión continua que Haidar protagonizó a finales de 2009 una huelga de hambre en el aeropuerto de Lanzarote que concitó amplia atención mediática nacional e internacional. Sobrevivió a 32 días sin ingerir alimento en el aeropuerto de Lanzarote y logró volver a El Aaiún sin aceptar la nacionalidad marroquí ni las exigencias de perdón que musitó el régimen marroquí.

Un desafío que abrió una grieta en la política exterior española. “En la ficha de registro del aeropuerto había un cuadro para poner la dirección en Marruecos. Yo siempre escribía la dirección de mi casa, en El Aaiún (Sáhara Occidental)”, rememoraba recientemente Aminetu del incidente que desató su deportación a Lanzarote a propósito de un “docuthriller” que desentierra el episodio que zarandeó al Gobierno español, estrenado el pasado noviembre en la edición madrileña del FiSahara.

En la clausura de FiSahara, Haidar –galardonada con el Premio Right Livelihood, conocido como el Nobel Alternativo de la Paz- volvió a poner palabras a la herida. “No soy el centro de la historia. Lo es mi pueblo”, insistió. Denunció la última resolución del Consejo de Seguridad de la ONU, que prioriza la propuesta de autonomía marroquí sin descartar otras opciones. Y lanzó una advertencia inquietante: “Los jóvenes ya no creen en la resistencia pacífica”. La guerra entre el Frente Polisario y Marruecos volvió en 2020. “Me temo mucho que la violencia llame a la violencia”, desliza la activista al final del documental.

Tres lustros después de la huelga de hambre, Aminetu mantiene una convicción intacta: la libertad del pueblo saharaui no es metáfora ni consigna, sino un destino pendiente. “Sí, ha valido la pena. Mis hijos pueden vivir sin madre, pero nunca pueden vivir sin dignidad”, afirma el rostro del activismo saharaui.